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Odisea en el tren

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7:00 a.m. El día comenzaba como siempre, nada fuera de lo cotidiano que indicase nada sospechoso, un despertador sonando a las siete de la mañana para indicarme que a fuera el mundo seguía girando y sin descansar, un fugaz desayuno, tengo que reconocer que a esa hora no tengo ganas de comer, imágenes muy parecidas en los telediarios, atentados suicidas, muertes de seres humanos, en fin lo de todos los días... el mismo atasco para poder acceder a Madrid por la M-501 para llegar a la estación de Colonia Jardín y coger el metro para iniciar un viaje de casi dos horas a Alcalá de Henares después de hacer numerosos transbordos, es decir, siguiendo los consejos de los políticos "para evitar atascos coja el metro de Madrid que vuela", una mañana más se me acelera el corazón al ver el tren entrando en la estación, por lo que toca correr para no perderle. Hay que ver lo que bien se queda uno cuando le da tiempo cogerle y encima encuentra asiento vacío, que suerte, pensaba yo, no empezamos mal hoy.

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

8:30 a.m. Abro el periódico al azahar y me encuentro con una noticia que decía demoras de hasta tres horas en el cercanías por accidente de camión que cae a las vías, uno sigue tan confiado y piensa que suerte la mía que no fue en la línea que uso todos los días.

Por fin llega el tren a Cuatro Vientos, el corazón acelera su ritmo, otra vez las prisas, tengo que hacer un trasbordo, dejar el metro para coger el cercanías. Esto del transporte público es un estrés continuo, siempre con prisas para no perder los trenes, los metros, los autobuses... y lo llaman placentero a viajar, con lo cómodo que está uno en su casa leyendo una novela. Me repetía mentalmente hoy no puedo llegar tarde porque tengo prácticas en la facultad y son obligatorias. Ingenuo de mí, no tenía ni idea de lo que se avecinaba.

8:35 a.m. Mientras camino hacia el anden que está en superficie alarmado observo que el tren en el que me tengo que montar hizo su entrada en el andes, otra vez a correr. ¿Estaré viviendo un déjà vu? Es lo que todos los días me toca vivir correr y aguantar soporíferas horas de clases, y no me digan que el aprender y el viajar dan placer, porque habría muchos puntos que hay que matizar.

Esta vez se cierran las puertas en mis narices, por dos segundos no pude entrar, si hubiese corrido más. Ahora que lo pienso como en menos de dos segundo puede cambiar nuestra vida, coger el tren equivocado, se me viene a la mente las víctimas del 11-M y pienso que se hubiesen salvado si no hubiesen llegado a entrar a ese vagón de la muerte.

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

8:37 a.m. Pasados dos minutos llega el siguiente tren con destino a Fuenlabrada, bueno no está mal, hoy parece que funciona bien la RENFE. En quince minutos llegaré a Atocha para poder realizar otro trasbordo para ir a Alcalá de Henares donde debo coger un autobús para llegar a la Facultad de Medicina. Con tantos kilómetros que hago al día habré viajado ya más que Willy Fog al dar la vuelta al mundo.

8:45 a.m. A la altura de Laguna algo parece que no va bien, la parada del tren en esta estación se está alargando más de lo normal, cuando de repente por los megáfonos suena sssfff.... "Atención señores viajeros, por problemas en los trenes que circulan entre las estaciones de Aluche y Atocha estamos sufriendo demoras". ¡Premio! hoy no es un camión el que fastidia al usuario, hoy tenemos un problemilla con la electricidad. Un cuarto de hora no me afecta tanto, todavía me da tiempo a llegar, menos mal que siempre calculo el tiempo para que en los viajes me sobre media hora, no me gusta llegar tarde a ningún sitio y menos cuando tengo una práctica de la que depende el aprobado de una asignatura, nunca se puede contar con los impresentables trenes de cercanías. Ya llevábamos diez minutos, sin que nadie nos volviese a molestar con su voz insidiosa para recordarnos lo incompetentes que son, bueno, tenía que aguantar al de enfrente que parecía que el tema no iba con él, menudos ronquidos que daba el señor, menos mal que una señora apareció de la nada que le conocía y le despertó para hablar con él, no todas las personas deben tener semejante intensidad de ronquidos para que se le reconociese por esa formar de roncar tan peculiar.

8:58 a.m. Seguimos parados en Laguna, la próxima vez que ocurra esto grabaré el sonido ambiente dentro del vagón porque no tiene desperdicio. Al principio se escucha chasquear la lengua de algunos viajeros, para después ir aumentando, luego viene el murmullo que va aumentando en intensidad, al final te acabas acordando de la madre que los parió y de todos los que tienen que ver el tren.

Ssfff... "Atención señores viajeros por problemas con el tendido eléctrico los trenes que circulan entre las estaciones de Aluche y Atocha están sufriendo demoras de quince minutos", a lo que contesta la señora que me salvó de tener que aguantar los ronquidos, bueno ya sólo nos quedan dos minutos.

En estas situaciones uno entra en un dilema que hago me fío de lo que me dicen personas cualificadas para desarrollar sus labores, lo más profesionalmente posible o hago trasbordo y salgo del tren para ir al metro y coger la línea circular que me lleva a Avenida de América desde dónde sale un autobús destino a mi facultad. Esta vez decidí quedarme en el vagón, cosa de la que más tarde lamentaría.

Sobre las 9 a.m. Empiezo a perder la noción del tiempo, de tanto usar todos los días el mismo tipo de transporte uno acaba memorizando el tiempo que se tarda entre parada y parada, pero estos hechos han acabado con mis esquemas mentales.

¡Aleluya! el tren cierra las puertas y comienza a moverse, después de todo no llegaré tarde. Que cabrones, competentes para solucionar los problemas no serán, pero para fastidiar a los pasajeros son como diablos. A todo esto el tren se queda parado en el túnel entre las estaciones de Embajadores y Laguna, comienza la pesadilla cuyo guión sacaría un Oscar en cine de terror, y con protagonista a Silvestre Stallone.

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

Sobre las 9:30 a.m. mi nerviosismo va "in crescendo" lo voy a tener difícil para llegar puntual a la práctica, pero yo soy como los ingleses totalmente flemático, no demuestro ningún tipo de inquietud. Algunas personas nerviosas llaman al trabajo para indicar a sus compañeros que van a llegar tarde.

"Atención señores viajeros por problemas con el tendido eléctrico los trenes que circulan entre las estaciones de Aluche y Atocha están sufriendo demoras" ¿Pero qué pasa? Debe ser el nuevo estribillo de alguna canción, no aportan ninguna nueva información y para el colmo ya no indican el tiempo de retraso. Algunos comentan en tono jocoso "haber si va a ser por el camión de ayer", "menuda mierda, parecen que están hechos por los chinos los tendidos eléctricos, se rompen las piezas por todos los lados". Y para demostrarnos los payasos de la RENFE que efectivamente es por problemas en el tendido eléctrico nos apagan la luz con un ruido extrañísimo de esos que como las mejores películas de terror consiguen darte un vuelco al corazón. Pero las sorpresas no acababan aquí, una señora que debía padecer claustrofobia comienza a hiperventilar, lo que ocasiona un desmayo por eliminación excesiva de dióxido de carbono, lo que faltaba. A prácticas de farmacología no se si llegaré pero hoy prácticas seguro que tengo, en atención al paciente. En seguida un grupo de curiosos se arremolinas y la preguntan estupideces como ¿se encuentra bien señora? Pero de que árbol te has caído, no la ves que esta fatal. Menos mal que había un médico para poderla atender, me quede con las ganas de ayudar, otra vez será pero prefiero que no sea en situaciones como estas. "Señora siga mis instrucciones respire con calma" no es un mal consejo porque con tanto tiempo parados y sin luz es algo que no viene mal hacer, tranquilizar a las personas. Yo también hago lo que dice el doctor.

9:45 a.m. aproximadamente. Definitivamente ya no llego a la práctica, por lo que decido llamar a un compañero con mi móvil, tirorí-tirorí "Buscando redes" tirorí-tirorí, todos hablando con el móvil menos yo que tengo Moviestar, me pregunto que compañía de telefonía tendrían los compañeros del vagón ¿Será mi compañía una porquería que no logro conectarme con ningún número que tengo en el móvil?

Y se hizo la luz, ssfff... "señores pasajeros mantengan la calma" para a continuación apagarse otra vez la luz. Como demonios vamos a mantener la calma si nos priváis de la luz y nos dejáis atrapados entre dos estaciones sin posibilidad de ir a otro medio de transporte. La luz de los móviles se convierten en improvisadas linternas, mientras el médico sigue haciendo terapia con la señora que es profesora, "no te preocupes que no te vas a quedar aquí encerrada, que saldremos" (cómo que yo también tengo pensado quedarme toda la vida en el vagón), a estas alturas ya han trabado amistad, no se como conservaría la calma con los niños de su clase cuando ella no sabe que es eso.

Se me viene a la cabeza la película de "La Cabina" en dónde José Luis López Vázquez desesperado golpea impotente los cristales pidiendo ayuda, un escalofrío recorre todo mi cuerpo.

Sobre 9:50 a.m. La luz vuelve a iluminarnos para poder apreciar caras de crispación, de impotencia, de enfado... sssfff... "Señores viajeros, en breves instantes realizaremos un trasbordo, estén preparados" todo alarmista, el tono de voz como si fuésemos a saltar a la playa de Ohama, como en la película de Salvar al soldado Ryan en el desembarco de Normandía, en dónde los americanos son acribillados por las ametralladoras pesadas de los alemanes. Nada más acabar el mensaje volvemos a las tinieblas. Definitivamente hoy no es mi día, y encima debido a los nervios de ver que no llego a la práctica me comienzan a entrar ganar de orinar, y el tren no lleva servicios.

10:10 a.m. Menos mal que era en breves instantes el trasbordo, de repente una luz comienza a iluminar el túnel, ¡gracias a Dios! por fin llega el tren, pienso, pero poco tardaría en desparecer mi renovada esperanza, que tren y que tonterías era el compañero del maquinista que llegaba con una linterna, espero que no me tenga que subir a la chepa de ese señor para hacer el trasbordo, porque no vamos a caber todos. Efectivamente no era nuestro medio de transporte lo que estaba haciendo era revisar las puertas no sea que hubiese algún escape de personas, porque en otras ocasiones la gente abandonó el tren para continuar a pie por las vías hasta la siguiente estación. En ese aspecto estamos siendo unos pasajeros ejemplares, incluso no hemos intentado darle una paliza, como a ocurrido otras veces con algunos maquinistas, aunque algunos se quedasen con las ganas de dar una buena tunda de palos a algún representante de RENFE.

10:15 a.m. Ahora si que mi vista no me engaña, por fin llega el tren para hacer el trasbordo. Sssfff ..."señores viajeros abandonen el tren" todo esto sin luz, los vagones comienzan a vaciarse. Menos mal que en Atocha hay baños, aunque no me gusta entrar en ellos porque está lleno de homosexuales, no es que tenga nada en su contra, cada uno es libre de enrollarse con quien quiera o con lo que quiera, pero esas personas no abandonan los baños y jamás los están usando, siempre están los mismos, un viejo, un sudamericano, un calvito... sólo lo utilizan como escaparate para ver a gente nueva, es como si fuese su salón de reuniones, por lo que se te hace incómodo entrar con todos ellos mirándote, unos pervertidos.

Llega el momento de hacer el trasbordo, aunque tal vez no es la palabra adecuada, más bien sería abordaje, primero hay un señor maquinista que parece el capitán de un barco que todo el rato está diciendo "venga, venga más rápido" ¡será capullo!, después de tenernos una hora y media esperando nos mete prisa. Segundo hay una pasarela de abordaje como en las películas de piratas, y tercero al tren al que pasamos esta lleno de gente que parece una lata de sardinas. Según entramos se escuchan comentarios de los viajeros de ese tren, como "pobrecillos, mira que caras llevan", "pues yo está situación la he vivido ya tres veces".

Por desgracia al tren en el que montamos no va a Atocha sino que se dirige a Laguna. Esto es como la odisea de Ulises.

10:20 a.m. Llegamos a Laguna, el anden se llena de gente furiosa, irritada y con cara de pocos amigos, me sumo a la fiesta. Todos como una piña nos dirigimos a la taquilla de RENFE a pedir nuestro justificante, algunos aprovechan el momento para fotografiar a centenares de cabezas que llenan la estación y tener así un recuerdo de este día o para salir publicado mañana en los periódicos.

10:25 a.m. Después de esperar cinco minutos de cola, consigo mi ansiado justificante, a la práctica me es imposible asistir porque la línea Móstoles-Atocha no funciona y me tocaría ir a Avenida de América para montarme en el autobús, lo que me supondría un total de una hora y media, justo llegaría a la hora que termina la práctica. A mis ganas de entrar a un servicio sumo espasmos esofágicos e intestinales debido a la angustia de no poder asistir a las prácticas. Decido buscar en Laguna algún bar o cafetería, pero cuál es mi sorpresa al descubrir que esta zona esta dejada de la mano de Dios, no hay nada, ¡que desesperante!

Mí móvil me avisa de que he recibido llamadas de mis padres que no he podido coger por ausencia de cobertura, por lo que decido llamarlos, tirorí-tirorí "Buscando redes" tirorí-tirorí, definitivamente hoy no es mi día, aborrezco los transportes públicos y en concreto a la RENFE. Por lo que decido volver a casa, podría haber sido peor, ¿buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

Daniel Prieto Mateos

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