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Entrevista a Félix Merino como cohetero

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Sabemos que tienes otras inquietudes, como coleccionar carteles de toros, etiquetas antiguas, háblanos de ello.

Yo siempre he sido entusiasta de todo lo relacionado con el entorno de nuestro querido pueblo. Cuando me enteraba que había alguna cosa, no paraba hasta conseguirlo. Tengo cosas muy interesantes, como carteles de toros de 1901, 1914... los tengo todos desde los años sesenta. Un recordatorio de la primera comunión de los hermanos Suárez. Etiquetas de la fábrica de chocolate y de Anís Cebra...

¿Cómo surgió tu afición?

Si te gusta mucho tu pueblo, al final llega un momento que te entusiasmas, te ilusionas, como os pasa a vosotros. Me dijeron: hay una enciclopedia del Coxío que tiene un cartel de los toros de Cebreros, y yo dije ¡pero coño!, eso tengo yo que investigarlo, pues efectivamente había un cartel del año 1914. Rápido lo busqué y al final lo conseguí. Tengo mapas de Cebreros antiguos muy bonitos, también saqué cosas de Martín Carramolino.

Donde pudiera haber algo de Cebreros he procurado siempre tenerlo. De Hermenegildo tengo al menos 5 libros, algunos dedicados por él, y por su hijo.

Me ha gustado mucho este tema, y brujuleo para conseguirlo.

Otra faceta es dar la salida a los toros en los encierros, ¿Cuánto tiempo llevas en esto?

Con éste han sido 26 los que llevo tirando los cohetes y abriendo la puerta. Algunos años yo sólo los he tirado y otros han abierto la puerta. Es un poco tradición, yo siempre digo que tengo el mismo gusto que las vacas, me gusta los toros. A mi el fútbol no me gusta, bueno, si juega la Selección Española o la Cebrereña claro que me gusta. Y me gusta que gane la Cebrereña y la Selección. Pero me gustan más los toros.

Cuando era un chavalillo, Tereso el municipal, dos o tres años antes de jubilarse, junto con el señor Miguel, me dijeron, los vas a tirar tú, que sí, que no, y empecé a tirarlos y ya van 26 años y así sigo.

¿Recuerdas alguna anécdota que te haya ocurrido con los cohetes o al abrir la puerta?

La verdad es que yo al principio por la inexperiencia, cometía el error de tirarlos con los dedos, ahora tengo una tabla. El segundo año junto con el cohete me salio la uña del pulgar para arriba. Desde entonces cojo mi tabla.

Yo llevo 26 años y siempre he tirado el mismo número, 4, la gente dice hoy has tirado 6, 14... Yo siempre he tirado 4, si suenan más, es porque hay gente que tira alguno por otros barrios o calles.

Me acuerdo cuando el señor Miguel venía un poco antes y decía, "de peo gordo, este año son de peo gordo". Los cohetes que tiramos son de trueno del número 9.

Me acuerdo de una anécdota agradable hace 3 años, el batería de Rocío Jurado, estuvo alguna mañana tirando los cohetes, y el hombre se fue con mucha ilusión.

Casi siempre estamos los mismos alrededor de los toriles.

Después del encierro es muy bonito, el aperitivo, el tomarte un vino, la tradición, la charla, y el hacer el comentario de las cogidas, si las ha habido.

Todos los años siempre entraba la vaca en una casa, y en esa casa nada más entrar había una escalera a la derecha, que no se cómo aguantaba porque todo el mundo quería subir, y la escalera era de madera, apolillada totalmente, con un tablón que la sujetaba, y subíamos como 30 por ella, ¿cómo no se caía y aguantaba? Un año entró la vaca, teníamos un burro para ir al campo, el burro no sabía por donde le venía todo aquel tinglado y todos nos metimos debajo del burro, yo con una maleta tapaba la puerta para que la vaca no nos viera. La verdad es que nos lo pasábamos fenomenal.

También ha habido cosas más desagradables. Me acuerdo de Eugenio, que salió cuando pasó un toro y no vio que venía otro detrás que le pilló. En aquella época no había teléfonos, recuerdo que subí a la casa del Tío Montero que era uno de los pocos que tenía teléfono, y llamé al Ayuntamiento para decir que trajesen una ambulancia, que el toro había cogido a Uge. Me acuerdo que le puse una toalla por encima del abdomen para que no le salieran las vísceras. Al final aunque fue un éxito la operación terminó muriendo al mes por una infección o una complicación. Ese año fue desagradable también murió un chico enfrente de la panadería, le volteó el toro por el aire y cayó al suelo, murió por un coágulo en la cabeza.

Nos acordaremos mejor de las anécdotas buenas, yo sé que ellos también se acordarán del encierro en donde estén.

¿Qué significado tienen los 4 cohetes?

El primero suele ser a las ocho menos cuarto, es el aviso, de vamos levantándonos, despabilar, que llega el momento del encierro. Y es verdad que la gente sale corriendo por la calle. El tercero también es un aviso, y los otros restantes son prácticamente seguidos, es justo el momento cuando se abre la puerta.

¿Siempre han salido?

Este año ha habido un día que no querían salir, luego salieron rápidamente. Pero hubo una vaca que decía que no salía y no sabíamos que hacer, yo movía la puerta, entramos dentro y la vaca ni se movía. Pero no suele haber problemas. Antes si que había más dificultad, yo movía un cencerro para que los toros creyeran que era el cabestro, de esa forma salían. Luego se rectificó la puerta, se hizo más grande.

Cada vez hay menos toreros, esto del miedo es gratis, cada uno coge lo que quiere. Todos los años siempre hay un revolcón, cuando lo hay, decimos qué bueno ha estado el encierro porque ha habido 8 revolcones.

Muchas personas dicen que el recorrido de los encierros es muy largo y aburrido, ¿qué piensas al respecto?

Yo también pienso que es largo, pero es muy difícil hacerle corto. Si le haces más corto había que soltar a los toros desde otra calle y rompes el encanto. La plaza de toros está en un sitio muy cómodo desde donde se hace el encierro, es plano y de fácil acceso.

El encierro está trazado de tal forma que hay una serie de puertas; las vacas se sueltan de una en una para que den juego a toda la zona del encierro. En la plaza se queda una vaca, se cierra la puerta y se avisa con un móvil; se van soltando las vacas para que se vayan quedando en cada tramo. Con lo cual la gente si quiere divertirse, en todos los tramos hay una vaca. Al final se abren las puertas y las vacas circulan por toda la calle. Mejorarlo, siempre se puede mejorar, pero no es una cosa de las peores que tenemos en Cebreros, el encierro.

¿Has toreado alguna vez?

Sí, he toreado alguna vez, pero yo soy muy nervioso. Cuando estas abajo los ves pequeños pero rápido cogen 600 kilos. Si esto te gusta siempre andas alrededor del tema de los toros. Es muy difícil torear, hay que ser muy valiente.

Con algunos toreros he hablado, y han estado aquí, en mi bodega, como Curro Díaz, Luís González, José Tomás, el Fundi, están hechos de otra pasta distinta a la nuestra.

Yo me conformo con hacer el vino y ver los toros desde la barrera, si tengo que sacar la espada y el capote aquí los tengo, pero en plan de broma y poquita cosa.

Familia Prieto-Mateos

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